La higiene bucal en los perros es un tópico que genera dudas e inquietudes en  los amantes de los canes. Con los años y gracias a la especialización en la materia, se tiene a disposición información más detallada con herramientas que permiten proveer a la mascota de una mejor calidad de vida.     

La salud de la cavidad oral influye sobre todo el organismo, por tanto, es importante que todo propietario conozca los aspectos más relevantes en relación con el perro y la salud dental, así como cuando resulta necesario acudir al médico veterinario. La siguiente información tiene como objetivo responder esta y otras dudas frecuentes, además de esclarecer algunos mitos.

¿Qué debemos observar en la boca de nuestro perro?

Es necesario que dentro de los objetivos del entrenamiento se incluya lograr que el perro sea dócil y receptivo a la exploración de la cavidad oral, independientemente de su edad o raza. A lo largo de su vida, la misma sufrirá modificaciones producto de su desarrollo, siendo requerida la observación periódica para constatar que estos procesos ocurran con normalidad. 

El perro presenta dos conjuntos de dientes, los deciduos (de leche) y los dientes permanentes (de hueso). A su vez, existen 4 tipos de dientes: incisivos, caninos, premolares y molares.

 Cuando el cachorro nace, lo hace sin dientes, posteriormente, la erupción del primer conjunto de piezas dentales ocurre partir del día 21 de edad, pudiendo prolongarse hasta los 35 días después del nacimiento.

Los dientes de leche, se caracterizan por ser blancos, de tamaño pequeño y con punta muy filosa. El comportamiento más evidente en esta etapa  es la necesidad del cachorro por mordisquear todo lo que se encuentre a su paso. Por tanto, se debe proveer al mismo de artículos que permitan saciar esa necesidad y evitar que muerda objetos peligrosos (latas, plástico, cables, entre otros).  

A partir de los 3 meses de edad,  comienza la muda de dientes. El sentido en el que ésta ocurre, es desde los incisivos hasta los molares (de adelante hacia atrás). Cuando el perro alcanza los 7 meses de edad ya debe exponer todos sus dientes definitivos. La dentadura de un perro adulto debe estar conformada por un total de 42 piezas.    

Los dientes del perro adulto deben ser igualmente blancos y de un mayor tamaño que los deciduos, la punta deja de ser filosa. La línea de la encía debe ser rosada, no debe estar inflamada ni roja.  

La lengua, debe ser lisa, sin ninguna protuberancia, úlcera o áreas descoloridas. Tanto la encía como la lengua, pueden presentar pecas.  Una excepción patognomónica a la regla del color rosado, es la lengua de los perros Chow-Chow, que generalmente tiene un color azulado.  

Una mordida normal muestra los incisivos superiores ligeramente sobrepuestos a los inferiores.  Existen razas que presentan un patrón de oclusión anormal, como ejemplo de ellas: el Bulldog Ingles, el Boxer y el Pug.

¿Cómo mantener una adecuada la higiene bucal en perros?

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Una vez que se logra tener acceso a la boca del perro sin estrés ni agresión, se debe iniciar la implementación de una rutina de aseo bucal. Todos los eventos que se deseen incorporar a dicha rutina deben estar asociados a sensaciones positivas, esto permitirá una mejor disposición y aceptación por parte del perro.

Se recomienda realizar la limpieza de los dientes luego del ejercicio y al terminar, recompensarlo con afecto o un juego corto. Si se hace de forma repetitiva y consistente, quedará establecida la rutina y no habrá inconvenientes.

Es muy importante destacar, que la pasta de dientes a usar no puede ser la misma que utilizamos los humanos, ya que su contenido de flúor, no está permitido en los perros y ellos no tiene la facultad de escupir como los humanos, simplemente tragan todo lo que entre por la boca.  

Como alternativa a esta condición, existen muchas presentaciones de pasta dental para perro, incluso con aditivos saborizantes para incrementar su atractivo. Esto facilita el proceso de entrenamiento debido a que son mayormente aceptadas.  

Por otra parte, el cepillo de dientes,  pudiera ser el mismo que el utilizado en humanos, si el perro es de raza mediana o grande. Sin embargo, existe una alta gama de opciones que se adaptan a todas las necesidades.  

La frecuencia del cepillado puede ser variable, las razas pequeñas tienen mayor predisposición a problemas dentales, por lo que realizarlo 2 veces por semana puede dar buenos resultados, y en el caso de perros de raza mediana a grande, se sugiere cepillarse los dientes 1 vez por semana. 

¿Cuándo acudir al médico veterinario para evaluación de la salud bucal?    

Durante el control sanitario del cachorro, el médico veterinario debe hacer una evaluación completa, la cual incluye la cavidad oral. En esta evaluación, es posible detectar anomalías del desarrollo o problemas asociados a la nutrición en las primeras semanas de vida.   

En este sentido, uno de los motivos de consulta más común en esta etapa, es la observación de dientes dobles, por parte del propietario. Esto se debe a que algunos perros no mudan sus dientes de leche (especialmente los incisivos y caninos). 

Cuando esto ocurre, se produce apiñamiento de piezas, alterando la oclusión (mordida), lo que a su vez permite que se acumulen restos de comida, produciendo infecciones secundarias o limitaciones en la alimentación que comprometan el estado nutricional. En estos casos, dichas piezas deben ser extraídas quirúrgicamente.  

En cuanto a la salud bucal del perro adulto, es conveniente resaltar que las caries (afectación del esmalte dental producida por el ácido que generan las bacterias al descomponer los restos alimenticios adheridos a los dientes), no es una enfermedad frecuente en los perros. 

Aproximadamente el 85% de los perros en esta etapa padecen de enfermedad periodontal, siendo ésta progresiva, es decir, que se agrava sucesivamente con la edad. No presenta predisposición por sexo, siendo los perros de razas pequeñas los más propensos a sufrir consecuencias severas de esta enfermedad, en comparación a  los de razas grandes. 

Es definida como una reacción del sistema inmunológico del perro en contra de las bacterias que crecen y descomponen los restos de alimento adheridos a la cara externa e interna de los dientes, produciendo además gingivitis (inflamación de la encía) y dolor.

Inicialmente esta enfermedad cursa con la formación de placa dental, o placa bacteriana en la superficie de los dientes. El contacto de esta placa con la encía, causa una reacción inflamatoria y a su vez puede sufrir un proceso de mineralización convirtiéndose entonces en sarro dental.

El progreso de la enfermedad, deriva en pérdida de las piezas dentales y por tanto afecta la integridad de la cavidad oral en general. También está descrito que dicha enfermedad puede producir daño en otros órganos, señalando severas complicaciones renales y cardiovasculares, asociadas a enfermedad periodontal avanzada.

El mal aliento (halitosis), es el signo clínico más común que reportan los propietarios al momento de la consulta, siendo este el momento más frecuente para establecer el diagnóstico.

Cuando el objetivo es prevenir, mantener la higiene bucal en casa y de manera frecuente, es el principal aliado para lograrlo. En algunos casos, se requerirá que el médico veterinario realice la odontoprofilaxis para remover la placa y el sarro, y en caso de ser necesario, planificar la extracción de las piezas infectadas.

Este procedimiento debe hacerse bajo los efectos de la anestesia general. Es indispensable que el médico veterinario tratante tome previsiones en cuanto a la salud general del perro (solicitar exámenes de laboratorios, sugerir el uso de antibióticos, planificar evaluación cardiovascular, etc) antes de realizarse el procedimiento.  El riesgo anestésico, aunque siempre está presente, puede disminuirse cubriendo todas las necesidades pertinentes al caso.

Luego de realizada la limpieza dental, debe instaurarse la rutina de higiene para prevenir la nueva aparición de placa y posteriormente sarro. Con esto, se disminuirá la necesidad de volver a realizar la profilaxis dental en un mediano o largo plazo. Como resultado, nuestro amado compañero gozará de una mejor calidad de vida.  

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