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ASPECTOS A TENER EN CUENTA AL PRESENTAR UN GALGO DE CAMPO A LA COMPETICIÓN.
Oscar Hernández Zarzuelo
INTRODUCCIÓN
Todos los años, llegado el mes de octubre, los galgueros, tenemos la ilusión de que los lebreles nuevos, respondan a las expectativas creadas y el trabajo realizado durante el año, de sus frutos. Sin embargo, este problema se agraba , cuando el galguero en cuestión, decide presentar uno de sus ejemplares a la competición. Tras haber visto en varias carreras a sus aspirantes, salvo en ejemplares excepcionales, las dudas no solo no se disipan, sino que brotan aún más incógnitas que provocan el gran dilema de cuál de ellos elegir. ¿Qué galguero, llegado el primer día de competición no ha tenido la duda de qué perro poner?, ¿cuántos nos hemos arrepentido de haber puesto uno y a posteriori habernos demostrado otro que era bastante mejor?.
Este artículo no pretende ser un manual para consultar, a la hora de presentar un galgo a la alta competición, sino más bien un manojo de reflexiones que nos obliguen a recapacitar y nos hagan sentirnos mal si nos confundimos, ya que por lo menos reflexionamos sobre ello e intentaremos darle un poco de rigor a nuestra elección.
Dentro de los aspectos a tener en cuenta hay que distinguir dos tipos de variables. Las que de algún modo afectan directamente al animal (que llamaremos internas) y las que afectan al contexro de dicho animal (que llamaremos externas). Muchas de ellas están interrelacionadas, es decir, serán dependientes unas de las otras como ahora veremos.
FACTORES O VARIABLES INTERNAS.
1. GENERO:
Este factor y el siguiente (la edad) están estrechamente relacionados ya que como todos sabemos, los machos necesitan entre 4-6 meses más que las hembras para completar su madurez de facultades y por tanto deberemos de esperar dicho periodo para presentarlos a competición.
Sin embargo, lo que más nos preocupa en cuanto al género, es el celo de las hembras; ¿cuántas campañas nos han arruinado el celo de las hembras? ¿por qué narices se ubran cuando más las necesitamos? ¿cuándo se va a conseguir algo para que este proceso natural no se consume?. Podríamos hablar de muchos métodos naturales para que la perra se vea menos afectada por la ubrición, como las tortillas de perejil, las friegas con agua fría, etc y de los de uso veterinario (inhibidores de la prolactina). Todos ellos, a mi modo de ver, han demostrado bien poco, porque ni siquiera está demostrado cuánto disminuye el rendimiento de una perra ubrada, ni en qué fase de los tres meses (100 días) de ubrición se sienten más perjudicadas, ya que entre otras cosas no todas se ubran de la misma manera ni en la misma cronología.
Lo que está claro es que debemos tener controlado el celo de la hembra e intentar poner los medios para que no nos arruine la competición.
2. EDAD:
Como decíamos antes, las hembras van a completar la madurez biológica antes que los machos, por tanto, éstas con menor edad, van a estar más capacitadas para la competición. En el centro y el sur de España, este factor lo tienen muy en cuenta, ya que raramente se ven animales en los campeonatos con menos de 2 años de edad, en nuestra opinión acertadamente.. Sin embargo en el norte, también a nuestro parecer, de forma errónea, ponemos a los perros en competición demasiado jóvenes, con los riesgos que eso conlleva. Riesgo de lesiones (no han completado su estructura óseo-articualar), disminución del rendimiento a lo largo del campeonato (ya que los estímulos no les asimila de la misma manera que un ejemplar en completa formación) y menor capacidad de recuperación son algunos de los problemas que nos podemos encontrar con animales demasiado jóvenes.
La edad ideal va a depender mucho de la vida deportiva del animal (número de liebres corridas y corredero donde lo haya hecho), pero de forma general, podría estar entre los 22-26 meses en la hembra y los 24-30 meses en el macho. Todos sabemos que hay ejemplares que con menos o más edad han tenido muy buenos resultados, lo cual, en nuestra opinión se podría deber a la buena gestión que su propietario ha hecho con las liebres a correr, a parte de la calidad de los lebreles.
3. CODICIA:
Como indicábamos en el artículo “La preparación del galgo de campo”, la codicia estaría más bien cerca de un concepto psicológico, que viene dado por la genética. Hay animales que desde que salen por primera vez al campo se muestran más activos, vivos, con ganas de conocer y vivenciar todo lo que les rodea. Esto no nos va asegurar que corra más, pero la observación de estos detalles nos pueden hacer intuir una mayor codicia en el animal.
Sin embargo, hasta que no se ponen tras la liebre y muestran sus ganas por atraparla y sobre todo, hasta que no repiten en varias carreras y nos desvelan el coraje y el derroche de facultades que son capaces de hacer para continuar tras la rabona, no podremos calibrar el nivel de codicia mostrado por nuestro can.
Muchas veces ( no siempre) la forma de ir entraillados, tras haber corrido una o dos liebres, nos puede dar una idea de las ganas que tienen por correr la siguiente. Por supuesto si han tenido el tiempo de recuperación deseado.
4. DUREZA:
Con este término, pretendemos referirnos a la capacidad que tienen algunos animales para no lesionarse y a la que tienen otros para lesionarse con pocos motivos. Los galgos, en nuestra opinión, con menor grado de sangre anglosajona, son menos proclives a “asperarse”, mientras que los ejemplares más cruzados suelen tener las almohadillas menos resistentes para el tipo de suelo donde se tienen que enfrentar a la liebre.
Pese a que existen ya en el mercado muchos productos para tratar este problema, es una variable que debemos tener en cuenta antes de presentar un galgo, ya que dependiendo como se encuentre el estado del terreno, vamos a tener más o menos posibilidades de que nuestro galgo rinda al nivel exigido.
Recuerdo los cuartos de final del cto. De España 2003, con el suelo helado, donde se pararon tres galgas y sus contrincantes no lo hicieron. Seguro que tuvo que ver con la dureza de las mismas.
5. CUALIDAD FÍSICA DONDE DESTAQUE:
El tipo de galgo que se necesita para esta competición debe ser un mediofondista, es decir, por un lado debe tener un punto de salida y por otro debe aguantar esfuerzos que pueden durar 3 y 4 minutos. Sin embargo y dependiendo del tipo de liebre y el corredero, hay veces que tenemos que inclinarnos por una cualidad física u otra. Como profesional de este tema e de hacer constar que estas cualidades físicas (velocidad y reistencia) son antogonistas, es decir, no hay galgos muy rápidos y muy resistentes a la vez, porque cada una de estas cualidades necesita un tipo de fibra muscular, blanca o de tipo IIb en la primera y roja o de tipo I (mayor cantidad de mitocondrias celulares) en la segunda. Sin embargo hay un tipo de fibra intermedia o IIa que es la ideal para nuestro atleta y que es la que deberemos intentar buscar. Haciendo una biopsia de los principales músculos, podríamos conocerlo científicamente.
Un corredero con liebres flojas y destinos cortos como es el de Barcience, nos inclinaría por galgos de paso y un corredero como el de Madrigal de las Altas Torres nos llevará inevitablemente a galgos resistentes o de fuerza.
El problema que tenemos ahora es que los correderos donde se hacen los regionales y en el que se corren los nacionales, tienen poco que ver. Esperemos que empecemos a ser un poco coherentes en este sentido, aunque conocemos las dificultades que se tienen para encontrar campos de carreras.
6. ESTADO DE FORMA:
Como ya empieza a conocer todo el mundo, porque se repite mucho en las retransmisiones deportivas, el estado de forma al máximo de posibilidades de un atleta no es inagotable, sino más bien un periodo de dos a tres meses a lo largo del año. El galgo no está al margen de este proceso y es por eso que el preparador debe enfocar su preparación para estos dos o tres meses en los que el pico de forma va estar en lo más álgido.
Existen parámetros internos como la frecuencia cardiaca, el consumo máximo de oxígeno, el nivel de lactato tras esfuerzo, el peso, la temperatura corporal y el tiempo de recuperación, que nos indican de forma muy fiable cuál es el estado de forma nuestro can y sería cuestión de monotorizar dichos parámetros. Este apartado ocuparía un artículo entero y no es el momento para abordarlo. Por entrar en uno de los factores, podemos decir que un galgo está en un buen estado de forma si diez minutos después de un esfuerzo de alta intensidad, como puede ser una liebre de un minuto y medio, el animal recupera la frecuencia cardiaca de reposo ( no la basal). Por supuesto dependerá también de la temperatura ambiente a la que haya corrido.
De esta forma comprenderíamos mejor comportamientos extraños en nuestros animales y dejaríamos de echar la culpa, al tiempo, a que no comió bien, a que está mareada, etc que tanto nos suena a los galgueros.
7. GALGOS SUCIOS:
En nuestra opinión éste sería , junto con las galgas ubradas, el otro gran problema de los galgos que pueden o no pueden servir para competición. Hay dos síntomas evidentes en los galgos sucios: aquellos que se reservan facultades y que aprovechan las del compañero de trailla y aquellos que de forma descarada, tiran líneas, como llamamos los galgueros, a la forma que tienen los galgos sucios de acortar la distancia que les separa de la liebre.
En principio tres cuestiones pueden ser las que puedan influir para que un galgo se haga sucio:
- Número de liebres corridas: Obviamente la gestión que el preparador haga del número de liebres y el corredero, va a tener mucho que ver con la forma de comportarse el can detrás de la rabona.
- Genética: Igual que se transmiten otros caracteres se transmite la listeza que va a desarrollar para atrapar a la liebre. Aunque parezca un absurdo el galguero competidor debe buscar razas “tontas”, es decir que una y otra vez corran detrás de la rabona sin buscar recursos ilegales. Hay ejemplares que pese a que tienen unas facultades bárbaras en todos los sentidos, son desechados para la alta competición por demostrar desde los primeros días “malas artes” detrás de la liebre.
- Morfología: La constitución morfológica de un galgo es importante, a nuestro parecer, para la forma de correr tras la liebre. Los galgos de cuello corto y altos de “agujas”, tienen más dificultades para atrapar la liebre por derecho. Además este tipo de galgos buscan la liebre adelante y no debajo, con lo que suelen anticiparse a los movimientos de la liebre, incurriendo en el defecto que antes definíamos como tirar líneas. Los galgos con características antagonistas (cuello largo y bajos de agujas) tienden a comportarse de forma contraria y serían aptos para la competición.
FACTORES O VARIABLES EXTERNAS.
Si las variables internas eran difíciles de calibrar, éstas lo son todavía más si cabe, ya que no dependen siquiera, ni del galgo ni del preparador y las podríamos definir del mismo modo que lo hacen los científicos en sus estudios, como variables extrañas.
1. PUBLICO:
Gracias a Dios, en el año2002 se cambió el reglamento, pese a que todavía hay jueces que les cuesta reconocer que un galgo se puede parar por la presión del público. Si una masa abundante de personas pueden hacer retroceder a un toro bravo, véase el caso de los espantes de Fuentesauco; ¿cómo no lo van a conseguir en un galgo?. Desgraciadamente cada vez nuestros galgos conviven menos con la gente e intentas entrenarlos en zonas donde se transite lo menos posible, por el miedo a los robos. Esto conlleva el que los animales se comporten de forma tímida ante los humanos y que les pueda el miedo más que las ganas por atrapar la liebre.
De todos modos, ante dos ejemplares con muy parecidas cualidades, debemos elegir aquel que se muestre más receptivo a pasar por donde haga falta.
2. ENCOLLERADO:
Este concepto tendría dos vertientes, por un lado la que tuviera que ver con la anterior, es decir, que no tengan miedo a ser encollerados con otros animales y ante un montón de gente. Cosa que no es tan fácil, en los cachorros, por lo que explicábamos antes. Por otro lado está el tema de los ejemplares mordedores o subidores. El primer defecto se puede dar tanto en las hembras como en los machos y el segundo solo en los machos. Cuántos animales se descalifican en los regionales, al menos de Castilla Y León, sin llegar a verlos correr por comportarse de forma agresiva con su compañero/a de traílla. Esto, por supuesto, es entrenable, con paciencia y ejemplares de otras cuadras podemos conseguir que relacionen el entrar en traílla con algo positivo y que se preocupen solo por lo que acontece delante de sus ojos. El tema de los machos subidores, que intentan montar a su acompañante, sobre todo si es hembra, está llevando a un pequeño debate que debería subsanar la federación.
Si por un lado se está permitiendo que perras en celo puedan correr los campeonatos, caso del último en Barcience 2004, por otro lado no podemos descalificar a un perro que se muestre como subidor, ya que se está comportando como hormonalmente le pide su cuerpo. Por tanto, ahí va la cuestión para que sea analizada y reglamentada. Se ha demostrado incluso, perras que no estaban en celo y que su contrincante intentaba montarla, que estos lo hacían porque la hembra en cuestión venía de dormir o viajado durante el transporte con una hembra que sí lo estaba, con la consiguiente impregnación hormonal.
3. CORREDERO Y TIPO DE LIEBRE:
Estos dos aspectos los vamos a tratar juntos porque pensamos, tienen mucho que ver. Cuando vamos a presentar un galgo, inevitablemente pensamos en el corredero que van a correr y en el tipo de liebre que allí nos podemos encontrar, salvando por supuesto las excepciones. Liebres que no se comportan como la media de su población.
Correderos como Barcience y Osuna nos pueden presentar liebres de 55” a 1’15”, otros como Medina del Campo y Alcorcón liebres de entre 1’15” a 2’30” y correderos durísimos con liebres de entre 2’ y 3’, como Madrigal o Ataquines (que aún conserva la media más alta de un Nacional).Deberemos elegir los animales que mejor se adapten a cada uno de los correderos, no solo a una o dos liebre sino a todo un campeonato en global.
Dentro de estos correderos hay liebres de todo tipo pero en general suelen tener una característica común. Nuestras reflexiones al respecto, distinguen por un lado las liebres de destino, que necesitan perros que intenten “partir” la liebre cuanto antes, y liebres que dudan y desde un principio no tienen el perdedero muy claro, las cuales necesitarían un perseguidor mucho menos agresivo que supieran “mecerlas” y no dar opción al contrario a puntuar. Por supuesto este factor es imposible de controlar porque no saber que tipo de liebre te va a salir, pero nos puede hacer analizar que tipo de carrera le gusta hacer a nuestro animal.
Seguro que hay otros muchos factores que se quedan en el tintero y que ustedes van a controlar, pero entiendan que el artículo se haría infinito.
Como conclusión y casi como ilusión podemos decir que un galgo es idela para la competición si cumple los “10 mandamientos”.
1. Ser hembra y no estar ubrada.
2. Tener entre 22-26 meses.
3. Ser muy codiciosa.
4. No lesionarse pese a correr por terrenos difíciles.
5. Ser una mediofondista contrastada.
6. Estar en un alto estado de forma.
7. No estar “sucia”.
8. No tener miedo al público.
9. Entrar y permanecer bien en traílla.
10. Adaptarse a cualquier tipo de liebre y/o corredero.
Esperemos que les sirva al menos, para hacerles reflexionar sobre este mundo de la competición del galgo de campo, que a tanta y a tanta gente nos quita el sueño a diario.
Un saludo a todos los galgueros buenos de España y suerte en la competición.
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