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GALGOS ESPAÑOLES. CORREDORES DE SUEÑOS.
Orígenes e Historia y momento actual de la Raza.



Hablar del origen de una raza canina de procedencia antigua por selección natural en función de su adaptación a una actividad concreta es siempre comprometido, y se hace necesario citar los diferentes trabajos que al respecto han realizado los autores más reconocidos. Obviando este primer frente muy similar para muchas razas, no debemos olvidar que del neolítico proceden las pinturas levantinas de Alpera donde se aprecian perros tipo lebrel. Muchas son las huellas encontradas en diferentes civilizaciones de este tipo de perros. Siendo imposible especificar un origen concreto si podemos afirmar que procedentes de Mesopotamía y Macedonia viajaron a la región sahariana y sudanesa, asentándose a su paso por toda la zona arábiga y norte de África.

Es importante señalar que para la cultura árabe, el lebrel es un animal noble, considerándose al resto de perros impuros. Está documentado que las mujeres amamantaban los cachorros de lebreles para aliviar a las perras Sloughi con camadas numerosas. Su descripción más antigua figura en la tumba de Antef, del s. XVII a. De J.C.

La cultura egipcia veneró igualmente este tipo de perros(lebreles), de los que posteriormente se originaron los llamados perros de los faraones, que aparecen ya en pinturas entre el 2000 y el 3000 a.J.C., en estelas de diferentes construcciones funerarias. En Egipto se castigaba con la pena máxima a los que mataban a este tipo de perros y son numerosas las momias encontradas de estos perros junto a sus amos dentro de los panteones funerarios.

Avanzando rápido en el tiempo, para acercarnos a nuestra era, las culturas griega y romana utilizaron los lebreles como arte cinegético, disponiendo de numerosas manifestaciones artísticas y escritas que han llegado hasta nuestros días.

El historiador griego de Nicodemia, Flavio Arriano en el s. II de nuestra era en su famosa obra CYNEGETICUS escribió algo parecido a un manual de buenas normas en la caza de la liebre con galgos, y así dice: que a una liebre la deben correr solo dos galgos, y que la belleza del lance no está en matar la liebre sino en la carrera misma, así como que conseguir la carne de la pieza es secundario. De igual forma es el primer cinófilo que diferencia entre los lebreles de pelo corto(Vertragi) y los pelo duro(Segusin).

Desde mi punto de vista esta obra en lo referente a los galgos(ojo, que ya consideramos el término de galgo y no el más generalizado de lebrel, como veremos seguidamente), es el primer vestigio de importancia sobre el que se formalizan una serie de razas de galgos que derivan del mismo tronco. Slouguis (galgo árabe), salukis (galgo persa), greyhounds (galgo inglés), lebreles afganos y de Kirghistan, y galgos españoles, entre otros de menor importancia confluirían ya en esta época como razas con ciertas delimitaciones geográficas, ambientales y cinegéticas, lo que les proporcionaría las diferencias morfológicas que conocemos en la actualidad.

La importancia de la cultura griega no necesita presentaciones y desde el s. V a de J.C. tenemos numerosas manifestaciones en forma de escultura, vasos rituales, grabados y sobre todo escritos, como los de Jenofonte y Platón que explícitamente mencionan al galgo. A través de estas representaciones podemos apreciar la similitud de las mismas con las razas mencionadas. Las grandes civilizaciones siempre se enriquecieron de las conquistadas, y así los griegos en esta era y después los romanos practicaron la caza como ejercicio preparatorio para la guerra y como ocio, sirviéndose de los lebreles en numerosas ocasiones para este ejercicio.

¿Y el galgo español?, ¿Existían galgos ya en Iberia cuando llegaron griegos y romanos?, ¿Los visigodos y celtas cuando se asentaron con anterioridad en la península trajeron sus lebreles?. Muchas son las incógnitas y para cada una pueden plantearse diferentes teorías.

Existen hechos tan incuestionables como que los moradores de nuestra península en el neolítico utilizaban lebreles para la caza, y que cada una de las culturas posteriores siempre se sirvieron de estos cánidos, tanto para la caza de piezas grandes como ciervos y jabalís, como de liebres, conejos y zorros. Cada cultura dio una importancia relativa y diferente a este tipo de perros, desde venerarlos hasta protegerlos en diferente grado para la caza como para su compañía, pero lo que es una realidad es que vivieron con cada una de ellas llegando hasta nuestros días. Ya he mencionado que lo árabes veneraban a estos perros, siendo exclusivos de los grandes señores, y con ellos cruzaron el estrecho y vivieron setecientos años en nuestra península, cruzándose con toda seguridad con los ya existentes, además con una selección dirigida, en busca de un prestigio social de los señores a través de sus lebreles. De esta época, concretamente de 1130 es el fresco soriano de la ermita mozárabe de San Baudelio, la cacería de liebres, primera manifestación que yo conozco de un galgo berrendo y donde se representa tres galgos con una morfología muy similar al estándar del galgo español.

La historia del galgo es la historia de la caza y ambos han ido de la mano hasta la actualidad. En la edad media los lebreles se utilizaron para dar alcance a ciervos, jabalís y osos, durante las grandes monterías que organizaban los reyes y su nobleza, así Juan I de Aragón murió a consecuencia de una caída del caballo persiguiendo con sus lebreles a una loba. Del Cid se escribió que antes de salir de caza cuidaba el mismo a sus lebreles. Estas cacerías servían al igual que en la Grecia antigua como ejercicios preparatorios y de entrenamiento para la guerra, y podemos decir que prácticamente hasta el siglo XX los galgos son privativos de los grandes señores y reyes, propietarios de la tierra y en consecuencia los únicos que podían cazar en ella.

Se ha comentado y escrito que los galgos han sufrido una dura y larga transformación en los últimos cuatro siglos debido fundamentalmente a la roturación de las masas forestales y a una concreción en su uso exclusivo como perro de liebre a la carrera. Desde mi punto de visto esta transformación es escasa después de haber estudiado numerosas manifestaciones que el arte nos ha dejado de la presencia de lebreles en la edad media, así podemos apreciar en numeroso cuadros y grabados como incluso los utilizados en monterías para el agarre son perros con cabezas alargadas de perfil subconvexo con idéntica proporcionalidad craneo/cara, cuello largo de sección ovalada, pecho ancho y profundo y grupa, cola y extremidades similares a las de nuestros galgos actuales. Por otra parte es curioso apreciar en cada una de estas manifestaciones que los galgos siempre van acollarados, lo que indica su uso particular y concreto, además de una cierta cultura cinegética.

Estos galgos originarios de los existentes en la península ibérica junto con los que celtas y cartagineses trajeron y que convivieron y se cruzaron con los que acompañaron a griegos, romanos, visigodos y árabes(amén de otras culturas que también se establecieron en la península), probablemente procedentes todos de un tronco común son lo que llamamos galgos españoles, galgos que desde mi punto de vista mantuvieron similares líneas morfológicas desde los siglos XIV – XV hasta mediados /finales de los años 20 del siglo pasado, tiempo en que se documentan los primeros cruces de galgos españoles con galgos ingleses.

Mucho se ha escrito sobre el origen de ambas razas, discutiendo sobre todo el que una es originaria de la otra y viceversa. A nadie se le escapa que el greyhound se ha mantenido en pureza en contra de lo sucedido con nuestro galgo español, básicamente porque la actividad deportiva a la que se dedica el primero no se ve favorecida por el cruce, como si sucede en el caso de nuestro lebrel, sobre todo porque nuestro país es el único que dispone de correderos de liebres tan diferentes en la superficie, como en el clima, como en el medio sobre el que se cría la liebre. Para entender este cruce debemos conocer las DIFERENCIAS PRINCIPALES ENTRE AMBAS RAZAS, que de forma resumida son:

Greyhound: (Galgo Ingles) Galgo Español:
Cráneo ancha y cara más corta Cráneo estrecho y cara larga
Depresión frontonasal marcada Depresión frontonasal suave
Orejas erectas en atención Orejas semierectas en atención
Sección cuello circular Sección cuello ovalada
Tórax en tonel Tórax profundo y alargado
Pecho ancho llegando al codo Pecho menos ancho y nunca llegando codo
Zona lumbar corta Zona lumbar larga y poderosa
Grupa redondeada Grupa en pupitre
Musculatura corta y globosa Musculatura plana y larga
Pies de gato Pies de liebre
Cola corta y ancha Cola larga, flexible y en gancho


Resumiendo, el primero es un velocista nato, explosivo, y el segundo dispone de una morfología predispuesta para la carrera de medio y largo fondo, pero con la elasticidad suficiente para no romperse con los quiebros y cambios de ritmo de la liebre durante la carrera. Aquí radica el quiz de la cuestión; cuando en España se empieza a competir en el campo con los galgos sobre el año 1915 con competiciones como la Copa La Ina, El Goloso, Algete y otras, los ingleses ya lo hacían desde el siglo XIV, cuando el Duque de Harfolk en Gran Bretaña hacía cumplir en las cacerías de liebres con galgos las normas de Arriano, siendo de uso general en el siglo XVI en todo el reino. En este siglo aparece el primer reglamento de competición de galgos y en el año 1836 se corre la I Copa Watterloo que dura hasta la fecha. La diferencia primordial con respecto a nuestras competiciones y en definitiva a nuestra forma de cazar es que los ingleses ojean de monte a campo y corren las liebres procedentes del ojeo en el momento de salir del monte, en diferencia a levantarlas en campo abierto con los perdederos distantes.

El establecimiento de los campeonatos de España en Campo Abierto desde 1930, por el Club Galguero Español genera la búsqueda del prestigio social a través del triunfo, lo que provoca la importación de sementales ingleses para darle vivacidad a la carrera, ya que el primer reglamento de competición de 1929 establecía un tiempo mínimo de carrera de cuarenta y cinco segundos, dejándose de juzgar cuando hubieran transcurrido tres minutos. Flaco favor para nuestro lebrel de entonces.

No obstante ya disponemos de fotografías de galgos en esta época y podemos comparar morfológica y relativamente los cambios producidos por este cruce que se generalizó hasta los años sesenta. Desde mi punto de vista el retroceso sufrido en estos últimos cuarenta años de la raza inglesa y la diferenciación de familias en la selección, mantenidas durante generaciones de aficionados han permitido recuperar en un grado importante la raza, entendiendo como tal la que muestran miles de galgos, y digo miles de galgos que cada año cazan en nuestro país. De igual forma y con la misma importancia, la dureza de la caza a la carrera de liebres seleccionadas de forma natural por el propio arte cinegético imposibilita la pérdida de la raza.

Cuando a mediados de los 70 David Salamanca se propuso recuperar y estandarizar esta raza no tuvo dificultades para estudiar, medir y comparar más de mil ejemplares. El resultado de ese trabajo, el reconocimiento de la raza por la Federación Canina Internacional, la Mundial Canina celebrada en España en el año 1983 y toda la divulgación posterior a través del Club del Galgo Español han hecho que redescubramos una raza que forma parte de nosotros desde tiempo inmemorial.

Que importa que las exposiciones estén vacías de galgos españoles(comparativamente), si el campo está lleno. Nuestro galgo además disfruta de la dualidad cazador /deportista, y mientras cada año sigan compitiendo más de cinco mil galgos por el campeonato nacional es imposible que se pierda esta raza. Por otra parte muchos son los aficionados que se preguntan que pasaría en una competición exclusiva de galgos españoles, así como el porcentaje de cruce en los ejemplares actuales. La primera respuesta es fácil, ¿alguien duda de que Tara, reciente campeona de España en Medina del Campo pueda obtener el reconocimiento de raza como galgo español?.En cuanto a la segunda cuestión me atrevería a decir que bastante bajo en base al razonamiento de que la mayoría de los galgos que acceden a la raza basan su selección en la liebre y no en un morfotipo determinado, problemática que sin embargo acusan en mayor medida los perros de exposición. Sigo considerando prioritario la realización de pruebas de trabajo en la raza para la obtención de títulos.

Definitivamente considero que nunca se han criado tantos galgos como en la actualidad, y que la raza vive un momento dulce, sin embargo esta masificación origina una selección incontrolada buscando el resultado fácil de la F1(primera generación) y destruyendo familias que durante generaciones han mantenido una tipología concreta de galgo con muy buenos resultados en belleza y trabajo.


Paco Salamanca
Veterinario y Juez Especialista de Galgo Español



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